Follow
Top

El Ser y las Instituciones sociales

A través de una perspectiva de indagación clásica, al proceso de socialización se lo redujo a un fenómeno encuadrado a la coerción. A esta última, a su vez, se la entendió mediante la imposición de una organización, y sus respectivas prácticas, al conjunto de hombres que la conformaron en un tiempo y lugar dado.

Bajo tal lógica, ¿cuál es el nivel de independencia que tendrían las personas? La respuesta ha sido ninguna, pues ellas brotarían como el resultante de una entidad que asignó sus formas, por la fuerza, sin dejar margen al cambio o a las transformaciones producto de la libertad de acción. La coerción en lo comunitario se dio por la aplicación, directa o indirecta, de normas, enseñanzas y castigos, principalmente, con el fin de condicionar el comportamiento de los sujetos.

La tendencia de observación recién explayada, a pesar de su preminencia en las tareas sociológicas, generó un sinfín de refutaciones y alternativos modelos de réplica. Edgar Morín, en su libro Sociologíe, sentenció que el contexto se presentó múltiple y difícil y, las razones unificadoras que concibieron a partir de una sola mirada, se quedaron esencialmente escasas en sus consideraciones.

Si la sociología se ejecutara exclusivamente positiva, en Morín, se caería en una contradicción. Se negaría el papel activo y el investigador, incluso, sería un eslabón domesticado del sistema: se limitaría únicamente a narrar y aceptar. El intelectual lo sugería: no se puede labrar la crítica, labor nuclear, si nos definimos en simples actores sin poder, sin decisión, sin la capacidad de mencionar y modificar aquellas cosas malas.
La base social, consiguientemente, ha sido cultural-histórica y se la encararía por medio del recuento de las acciones, retroacciones y azares ocurridos en el tejido. La complejidad se estipularía en hechos cuantitativos, una cantidad de interferencias entre a) el número de unidades y b) determinaciones, incertidumbres y fenómenos aleatorios emergidas del orden y del caos de los componentes en interacción. Algo estarás haciendo y tu realidad eso que lo haces, afirmaba Edgar Morín. Propuso una nueva perspectiva epistemología de análisis, a su corriente teórica la llamó: sociología ensayística.
Norbert Elias, en un tercer momento de las deliberaciones, coincidió que en la examinación de la sociedad, predominantemente, se ha impuesto un rol pasivo a los singulares. Desde sus conclusiones, la comunidad se conformó por la unión, en símiles niveles, entre el individuo y las instituciones. No apeló, sin embargo, a la importancia de uno u otro elemento: no pueden existir por separado, la cuestión radicaría en un ejercicio de introspección, el papel que se tiene en el contexto y este en mí.
Fuertemente influenciado por el psicoanálisis, Elias explicaba: el sociólogo no podrá emancipar si siguiera con definiciones incorrectas o prestadas de otras áreas del saber. Su posición epistemológica se basó en reformular nuevas y orinales nomenclaturas. De hecho, en el erudito alemán, la reconstrucción del pensamiento se daría por medio de una resignificacion del discurso y, únicamente haciendo tal destreza, se conseguirá un análisis cabal de la sociedad, admitiendo y equiparando el “yo” con el “entorno”.
En el abordaje de una situación determinada, evaluando los intereses de: a) el ego y b) las acciones organizacionales, se generaron relaciones. Es ahí donde el sociólogo debiera encarar a su objeto de estudio, no olvidando que el núcleo de lo social se encontró en el “yo” y las “instituciones”, en igual magnitud. Sociología fundamental, consiguientemente, llamó a su teoría.
Ya sea una sociología positiva, ensayística o fundamental, todo sociólogo que se propuso inspeccionar a la comunidad tuvo que tomar una postura epistemológica: ¿cuál es el rol del individuo y de las instituciones en las dinámicas sociales? Aunque no se invalida ninguna, este trabajo ha seleccionado la desarrollada por Norbert Elias. Se ha apreciado trascendental entender a los dos componentes de igual manera, uno con sus motivaciones y los otros con sus prácticas, generando una relación particular.